A principios de semana comenté en este espacio que tras hacer sumas y multiplicaciones, un amigo me aseguró que la fortuna de Javier Duarte es de 5 mil millones de dólares.

Recordarás lector que manifesté mi escepticismo, porque al tipo de cambio actual 5 mil millones de dólares son algo así como 105 mil millones de pesos. “Sería cuestión de preguntarle al mismo Duarte”, sugerí.

Pero ahora como que ya lo estoy empezando a creer. Y es que quien abandona 23  millones de pesos en varias cajas de cartón sin darlos a guardar a un vecino o meterlos al menos en un cochinito, tiene que ser un multimillonario en dólares.

Si el ex gobernador dejó al garete esa cantidad, es que se le hizo una piscacha insignificante, indigna de andarla cargando.

Esto me hizo recordar que hace algunos años, dos afanadoras del hotel más caro de Paris entraron a asear la suite que había ocupado un jeque árabe. Las mujeres por poco se infartan cuando vieron sobre la cama medio millón de dólares en puro billete.

Alarmadas, dieron parte a la gerencia; el gerente llamó al secretario particular del jeque para notificarle el descomunal olvido, pero éste lo calmó al decirle que el dinero era una “pequeña propina” para los empleados que habían atendido a su patrón.

A 21 pesos por dólar, 500 mil dólares son 10 millones 500 mil pesos. Menos de mitad de los que dejó botados Javier.

La diferencia entre Duarte y el jeque, es que éste los dio de propina y Javier simplemente los desdeñó, por lo que deduzco que tiene más lana que muchos jeques árabes y le importa un pito una cantidad tan nimia.

Pero si hay algo volátil en esta vida eso es el dinero. Ahorita lo tienes y mañana ya se te evaporó.

Y eso le está pasando al mismo Duarte al que le están quitando su fortuna de poquito en poquito y cuando menos piense se puede quedar en cueros.

Por lo pronto ya le bajaron el Faunito y un rancho en el Estado de México; también le incautaron la casa de la colonia del Valle y por supuesto los 23 millones de pesos que encontraron en su interior. El gobernador Miguel Ángel Yunes, dijo que la PGR  trabaja en la recuperación de bienes inmuebles en Estados Unidos y España propiedad del prófugo, que serán incautados y vendidos para recuperar parte de lo que se robó.

Aunado a lo anterior, los abogados que lo defienden le han de estar cobrando las perlas de la Virgen sólo por ayudarlo a bien morir.

Esto último lo comento porque alguna vez tuve oportunidad de platicar con el abogado defensor de un político caído en desgracia al que acusaban de haberse robado varios millones de pesos.

En público, el abogado defendía la inocencia de su cliente, pero en torno a la mesa de la cantina donde nos encontrábamos y con varios coñacs entre pecho y espalda me confesó:

“Mi cliente sabe que robó. Pero lo que no sabe es que no lo voy a sacar de la cárcel porque eso es imposible. Lo único que haré será ‘ayudarlo a bien morir’, es decir, buscaré que su condena no sea tan larga. Al final le diré lo que le dice el médico a los familiares de un paciente que se quedó en el quirófano ‘hice todo lo que estuvo en mis manos’. Después, cobraré mi dinero y adiós”.

Eso es lo que van a hacer los defensores de Duarte: tratar de que el juez no se mande con la condena y comprarle protección en la cárcel; protección que pagará el mismo Javier. Pero no podrán evitar que lo encierren.

Sería bueno saber si en la soledad en que se encuentra; perseguido, acosado, torturado por la ansiedad y el insomnio, Javier Duarte se estará preguntando si valió la pena robarse tanto dinero. Tanto, como para abandonar 23 millones de pesos en unas cajas de cartón.

bernardogup@nullhotmail.com