En medio de un clima de terror generado en la zona metropolitana de la Ciudad de México, pero que tuvo repercusión en el país gracias a las redes sociales, por fin salió este miércoles el presidente Enrique Peña Nieto a hablar de un asunto que está perturbando seriamente al país: el gasolinazo.

Las declaraciones de Peña Nieto en Los Pinos han terminado por encabritar más a los mexicanos. Y es que, luego de tomarle la protesta a Luis Videgaray Caso como nuevo Canciller, en sustitución de Claudia Ruiz Massieu, y de María Cristina García Cepeda como nueva Secretaria de Cultura, el mandatario se acomodó para decir que comprendía la molestia y el enojo de la población por el aumento a las gasolinas, y que compartía esos sentimientos, algo que a todos nos pareció más una burla.

Pero no se bajó de su corcel. En un discurso repetitivo, torpe y nada convincente, señaló que era mejor hacerlo en este momento porque sería más doloroso y costoso postergarlo (nunca explicó por qué), y que le interesaba más preservar la estabilidad de la economía para beneficio de las familias mexicanas.

Mientras esto decía, tras sus sagradas vacaciones con su numerosísima familia, en el panorama de varias entidades del país, Veracruz incluido, las protestas han tomado un cariz violento, fuera de control, y ya podemos observar cómo se unen extremos como el magisterio independiente y las fuerzas más oscuras y violentas del priismo para generar un clima perverso e indescifrable.

Y esto ocurre particularmente en el Estado de México, donde se está aprovechando para generar condiciones extremas de inestabilidad para disuadir a la población de que es mejor votar PRI en los próximos comicios para Gobernador, en lugar de optar por los partidos que estarían atrás de las protestas.

Dos corrientes de desinformación convergieron en el centro del país: una manejaba, con cierto grado de credibilidad, que las protestas estaban poniendo en riesgo a la población; la otra, que el Ejército había tomado la decisión de instrumentar un golpe de Estado para derrocar a Peña Nieto. En ambos casos, la sugerencia era mantenerse encerrados en casa y no acudir a lugares públicos.

Todos, contra el aumento

Aunque partidos como Morena están buscando encauzar la enorme ira que crece por el aumento inopinado de los combustibles, lo cierto es que la protesta es protagonizada por ciudadanos y simpatizantes de todos los partidos políticos, incluidos el PRI y el PAN, los más identificados con la aprobación e impulso de la Reforma Energética, y es que esta medida está afectando gravemente la salud de uno de los órganos más importantes del ser humano: su bolsillo.

Pero, además, ha generado una inesperada insurgencia ciudadana que ha sido aprovechada por varios grupos violentos para sacar tarraja política, y está generando una inestabilidad política no prevista hace un mes, a la que están enfrentando –sin deberla– los mandatarios estatales, que han debido programar para el próximo lunes, en la Ciudad de México, una reunión urgente de la Conferencia Nacional de Gobernadores  (Conago) para dialogar con el gobierno federal y hacer que se desista de una medida no solo impopular sino inmoderada e incendiaria.

Este miércoles, el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares se ha sumado a varios de sus colegas que han manifestado su rechazo al gasolinazo. En conferencia de prensa convocada para hablar del tema, dio a entender que no debía tomarse como definitiva la medida presidencial, cuando en respuesta a pregunta de una reportera sobre un posible diálogo con transportistas para acordar un aumento en tarifas, dijo que se daría hasta que estuviera en firme esta medida.

Para Yunes Linares, esta determinación del gobierno federal debió, dado su impacto social, ser consultada con los gobernadores, que hoy están resintiendo protestas que han salido de control, afectando a empresas locales, y que han generado el bloqueo de tramos carreteros. “Como gobernador me solidarizo con quienes se sienten afectados en su economía y lamento que se hayan autorizado estos nuevos precios. Llamo al Gobierno federal para que evalúe estas medidas y que en paralelo aplique un ajuste severo a su elevado gasto corriente”.

Ante las protestas sociales, Yunes fue muy enfático: solidaridad con quienes legítimamente se sienten lastimados por el gasolinazo, sí, pero rechazo a actos vandálicos, que serán castigados conforme a derecho. Por eso pidió a la población no atender los llamados al conflicto y a generar desórdenes que no contribuirán en nada a resolver la situación de emergencia que atraviesa el estado.

“Entiendo y respeto el derecho a la protesta pacífica; es una garantía constitucional. Rechazo y condeno el que -con el pretexto de protestar-, se cometan actos vandálicos y se afecten derechos de terceros. Actuaremos conforme la Ley lo dispone”.

Dijo que, de 532 estaciones de servicio que hay en el estado, solo cuatro habían sufrido actos vandálicos y saqueo, en Coscomatepec, Chocamán, Catemaco y Villa Allende. El presidente de la Organización de Gasolineros de Veracruz, Gilberto Bravo Torra, afirma que han sido afectadas más de 50 estaciones de servicio. En Villa Allende, la protesta se salió de control y la gasolinera fue vandalizada, se robó el combustible y se saquearon bienes del negocio. El gobernador dijo que se tenían videos sobre los participantes y que se actuaría judicialmente; habló de varios taxistas involucrados a quienes, dijo, se les cancelarían sus concesiones.

Y reiteró: “Protestar sí, con toda la fuerza de la razón, y en uso de las garantías constitucionales; bloquear, agredir, robar y causar estragos con el argumento que sea, no. Lo digo enfáticamente: no, porque es un delito”.

Pese a ello, este mismo miércoles, en Agua Dulce, cerraron todas las gasolineras ante el temor de actos de violencia, mientras que fue tomada una en Villa Cuichapa y fue vandalizada otra en Rodríguez Clara, todas ellas ubicadas en el sur de Veracruz. Además, por la tarde de este miércoles fue saqueado el Súper Chedraui ubicado en la Plaza Conti, en la zona norte del Puerto de Veracruz.

Rebelión de gobernadores contra gasolinazo

Este rechazo de las autoridades estatales lo había manifestado desde el martes la gobernadora priista de Sonora, Claudia Pavlovich, quien adelantó que mostraría su descontento a los integrantes de la Conago y que buscaría que “se establezcan  planteamientos que permitan determinar si es esta la única medida posible o si se pueden retomar otras que impacten menos el bolsillo de los ciudadanos y los sectores productivos”.

También el gobernador panista de Chihuahua, Javier Corral, rechazó el incremento en los precios de gasolinas, y se unió a quienes llaman a considerar un ajuste necesario de la sobretasa al Impuesto Especial Sobre Productos y Servicios (IEPS), además de revisar los tabuladores bajo los que se aplica. «Que el Impuesto al Valor Agregado (IVA) que se cobra a los combustibles, sólo se cobre sobre el precio de referencia y costos de producción y no sobre el impuesto especial también, lo que constituye una sobrecarga impositiva a todas luces injusta y anticonstitucional».

Junto con ellos, se han manifestado en contra de la medida el gobernador panista de Tamaulipas, Francisco Javier García Cabeza de Vaca; el perredista Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera; el gobernador independiente de Nuevo León, Jaime Rodríguez Calderón, y el priista Aristóteles Sandoval, gobernador de Jalisco, quienes piden al presidente Enrique Peña Nieto que la eche atrás.

Y es que la reacción de los grupos sociales la han tenido que lidiar justamente los gobernadores, quienes tampoco encuentran el respaldo del gobierno federal para enfrentar los bloqueos y los actos de violencia. Yunes Linares dijo que las fuerzas estatales no pudieron actuar para romper el bloqueo de la autopista Veracruz-Ciudad de México, porque el gobierno federal pidió que no se les desalojara.

En fin, que ha habido al menos un gobernador, Javier Corral, de Chihuahua, que hasta ha pedido que no se aplique el denominado IEPS estatal para reducir el impacto, aunque ello represente para su estado no recibir unos 2 mil millones de pesos por ese concepto.

Sin embargo, pese a la enjundia de los gobernadores, que el próximo lunes buscarán hacer cambiar de opinión al gobierno federal, lo más seguro es que no bajarán de su caballo a Peña Nieto y su equipo hacendario, que ya se relamen los bigotes por los extraordinarios recursos que captarán con el aumento en los precios de los combustibles.

¿Y los presidenciables del PRI?

Si la invitación al corrupto empresario Donald Trump, que el 20 de enero asumirá la Presidencia de lo que The New York Times denomina Trumpistán, en lugar de Estados Unidos de América, le costó la Secretaría de Hacienda y la posible candidatura presidencial priista a Luis Videgaray (que ya ha regresado como canciller), el gasolinazo le está quitando de cuajo toda posibilidad de ser presidenciable al actual titular de la SHCP, José Antonio Meade Kuribreña, debilitando prematuramente las posibilidades de la candidatura al Gobierno de Veracruz, en 2018, del senador José Francisco Yunes Zorrilla.

 

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