Aunque, de acuerdo a los estatutos, su período al frente de la Fundación Colosio AC, filial del PRI, vence hasta 2018, por los escándalos de corrupción en los que se ha visto involucrada, señalada y por los que es investigada por la PGR, hace varios meses que la comunicadora Gina Domínguez Colío debió haber presentado su renuncia a la Presidencia.

Y es que su persona representa una de la expresiones más acabadas de la corrupción que tanto afectó en los últimos dos sexenios a Veracruz, y que nos tienen sumidos en angustias económicas, inseguridad y un rechazo generalizado contra el partido que llevó al gobierno a Fidel Herrera Beltrán y Javier Duarte de Ochoa. Con ambos, la señora Gina Domínguez tuvo una gran cercanía gracias a lo cual pudo amasar una gran fortuna al amparo del poder.

Fue Coordinadora General de Comunicación Social durante los primeros años de la gestión de Javier Duarte de Ochoa y, durante ese periodo, el periodismo veracruzano vivió los momentos más aciagos, cuando se acumuló la mayor cantidad de expedientes por homicidios, persecuciones, desapariciones y exilios de periodistas, perseguidos por el crimen organizado y la estructura gubernamental.

Ahora se ha desvelado la red de empresas fantasma que utilizó para la desviación de recursos públicos, y por lo que el gobernador Miguel Ángel Yunes anunció este miércoles en el Congreso local que se le investigaría junto con el ahora diputado Alberto Silva Ramos, quien también operó el saqueo.

Pese a ello, el acto de dignidad no se da en ella y permanece en el cargo hasta que, a principios de 2017, el CEN del PRI ordene su remoción y expulsión luego de que se conozcan videos en los que Gina corrompe y se corrompe con dinero público.