Hasta mediados de los años noventa del siglo anterior el señor Bernard Lawrence Madoff, presidente de una firma de inversiones que llevaba su nombre, era el Sensey de los negocios y todo mundo quería invertir con él porque ofrecía ganancias fabulosas.

Berny era tratado casi con veneración por acaudalados hombres de negocios, fundaciones altruistas, bancos, aseguradoras y empresas privadas. Pero a todos se los llevó al baile al desfalcarlos con más de 50 mil millones de dólares en la que se considera la estafa más grande de la historia hecha por un solo sujeto.

Entre los defraudados hubo cientos de mexicanos y no pocos se suicidaron al perder los ahorros de toda su vida.

Tras encontrarlo culpable, el juez federal Denny Chin ordenó que le embargaran todas sus propiedades y sus cuentas bancarias y lo condenó a purgar una pena de 150 años de cárcel.

Ante la sorpresa por tamaña condena, el juez dijo que el juicio había sido justo; que estaba consciente que Madoff jamás pasaría tantos años en prisión, pero la condena era una advertencia para todos los grandes estafadores a los que les esperaba una cantidad igual de años.

Algo así es lo que está deseando el país entero que suceda con los políticos corruptos.

Sexenios van, sexenios vienen y vemos impotentes cómo los gobernantes de hoy roban más que los de antaño y nadie les hace nada. Duarte de Ochoa es un ejemplo de esos especímenes.

El día que lo apañen, Javier Duarte no tendrá un juicio justo porque lo defenderá un costosísimo bufete de abogados que serán pagados con dinero que robó a los veracruzanos.

No tendrá un juicio justo porque ese cuerpo de abogados recurrirá a las rendijas que tiene la ley para ponerlo en libertad.

No tendrá un juicio justo porque por mucho dinero que invierta en esos abogados, le quedará suficiente no sólo para él, sino para que lo disfruten sus bisnietos que aún no nacen.

Un juicio justo será que como a Madoff, un juez ordene que le incauten sus bienes y le congelen sus cuentas bancarias para que lo defienda un abogado de oficio.

Un juicio justo será que devuelva todo lo que se robó y se quede con los dos autos usados, las dos casas, la irrisoria cuenta bancaria que declaró en su declaración patrimonial y un porcentaje de su sueldo como gobernador.

Un juicio justo será que pague con pena corporal por el homicidio múltiple de cientos de enfermos que murieron en los 32 centros de salud de Veracruz, ya que nunca les llegó el medicamento que el gobierno estatal estaba obligado a otorgarles. Los millones de pesos para esas medicinas se evaporaron en una empresa fantasma.

Un juicio justo será que pague por cada millón de los 33 mil millones de pesos que tanto él como su familia y sus colaboradores cercanos se robaron.

Un juicio justo será que pague con cárcel por cada peso de la deuda pública que nos heredó;  por cada metro de carretera que no se construyó; por cada ladrillo para aulas escolares que nunca se levantaron, por cada kilo de cemento para obras que jamás se realizaron.

Un juicio justo será que pague por el hambre de los 500 mil miserables que dejó su sexenio a los que literalmente les quitó el pan de la boca; por los obreros sin trabajo, por los campesinos sin insumos, por los empresarios que cerraron sus fuentes de empleo.

Que aparte de devolver lo que hurtó, pague con larguísimos años en  prisión por su desfalco; por la inseguridad del estado;  por tantos crímenes impunes.

Eso será un juicio justo para el ladrón más grande en la historia de esta entidad, y para sus familiares, sus amigos y colaboradores que le ayudaron a robar.

Con un ejemplo así, te aseguro lector en adelante los gobernantes le pensarán dos veces antes de meterle mano a un cajón que no sea de ellos.

Con un ejemplo así se acabarán los corruptos. Me canso que sí.

¿Habrá un juicio de ese tamaño para Duarte y su pandilla?

Déjenlo trabajar

Raúl Martínez Chávez el flamante Director de Radio Televisión de Veracruz, tiene apenas cuatro días en el cargo y mentes calenturientas ya lo quieren tumbar.

Varios sujetos que se quedaron con las ganas de ese puesto se han dedicado a difundir en redes sociales, ataques malintencionados y alejados de la verdad con tan de bajarlo del cargo. Pero no lo lograrán.

Raúl no es ningún improvisado, está en RTV porque aparte de ser una persona vinculada a los medios los conoce muy bien.

Además, es un tipo ordenado y organizado que trabajará principalmente en la generación de contenidos que tanta falta le hacen a RTV.

Déjenlo trabajar, señores. Dejen que se vea su mano y después critiquen.

bernardogup@nullhotmail.com