No entiendo la razón por la que se busca devaluar hasta niveles subterráneos la próxima gubernatura de dos años.

Es cierto que hasta el conspicuo defensor del engendro atesoraba en lo íntimo preocupantes reservas y que los opositores a esta iniciativa fidelista, propuesta por Javier Duarte, abonaban múltiples argumentos contra su aprobación, desde el dispendio criminal de recursos públicos en procesos electorales continuos hasta la imposibilidad de realizar en tan poco tiempo algo que favoreciera el desarrollo de la entidad.

Pero de eso a que en el PRI se abarate la mercancía es cosa de buscarle la punta de la cola a la serpiente para descubrir cuáles son los insanos propósitos.

Para los tres fidelistas que este domingo 5 comenzaron sus campañas a las diputaciones federales (Alberto Silva Ramos, Erick Lagos Hernández y Jorge Carvallo Delfín), que el combate contra quienes les hacen sombra (José Francisco Yunes y Héctor Yunes) lo protagonicen perros callejeros, sin mínimo pedigrí, o algunos políticos por los que el tiempo ha pasado solo para envejecerlos, o grillas de boutique que han fraguado sus vertiginosas carreras a la sombra del fidelato, puede permitirles llegar a la contienda definitiva sin el mínimo rasguño.

Por eso vemos a cada semana que pasa un nuevo contendiente priista a la candidatura maldita. Al interés de mucho tiempo del diputado federal Alejandro Montano Guzmán por ser gobernador como su exjefe Miguel Alemán, se sumó hace unos días un tenebroso de la política, Jorge Uscanga Escobar, colgado del titular de la SEP, el desangelado y descafeinado Emilio Chuayffet Chemor.

Pero a esos veteranos de la política se le han unido los infames cachorritos, como el candidato a la diputación federal por el distrito VIII, Xalapa Rural, Adolfo Mota Hernández, acusado de haber observado y permitido el desvío de sumas millonarias del presupuesto educativo en los años en que estuvo al frente de la SEV, y cuya huella en la administración pública ha sido prácticamente nula porque ha estado en esos puestos por mero interés en impulsar su imagen a puestos de elección popular.

Agreguemos al joven Américo Zúñiga Martínez, heredero de una larga tradición familiar en el uso del poder en propio beneficio (como podría atestiguarlo la carrera del profesor y licenciado Guillermo Héctor Zúñiga Martínez, su padre). Aunque se ha afiliado del lado del senador José Yunes Zorrilla, lo cierto es que sotto voce todo mundo sabe de su gran interés por gobernar al estado y, para ello, se ha publicitado con endemoniada virulencia desde su puesto como alcalde xalapeño.

Carolina y Elízabeth, ¿dos ángeles caídos?

Dos jóvenes mujeres también se han pronunciado por buscar el Gobierno de Veracruz, no importa que sea de solo dos años. Ambas vieron sus mejores tiempos en la era de la fidelidad, si bien una es la preferida por sobre todas las cosas y la otra nunca ha sido del agrado del innombrable.

Las dos han sido diputadas federales, cargos que abandonaron para ir a la búsqueda de presidencias municipales, que ambas lograron. Hoy vuelven a la carga para llegar al inmueble de San Lázaro en el DF pero con la mira puesta en tener salvoconducto para buscar la candidatura priista en 2016.

En efecto, mientras que la oaxaqueña Carolina Gudiño Corro es apoyada con toda la maquinaria de Fidel Herrera para lograr lo imposible, ganar el escaño por Boca del Río y demás municipios del distrito XII, Veracruz Rural, donde la batalla es frontal contra los Yunes azules, la exalcaldesa xalapeña Elizabeth Morales García busca con sus propias uñas y mañas ganar de nuevo para el PRI el distrito de Xalapa Urbano, en poder del PRD por conducto de Uriel Flores Aguayo, teniendo en contra a todas las corrientes internas y externas que quisieran que comiera el polvo.

Ambas se sienten con tales aprestos que sueñan con la posibilidad de obtener la candidatura priista a la gubernatura, aunque primero deben pasar la dura prueba de ganar los comicios del próximo 7 de junio.

Hay que considerar que varios son los analistas políticos que colocan a ambas candidatas en la lista de derrotas de la alianza PRI-PVEM; sus administraciones municipales han sido las más cuestionadas por la corrupción, el alejamiento ya no solo de los sectores de la población sino de los liderazgos priistas, a los que confrontaron con mayor virulencia que con los opositores. Y es que ambas buscaron instaurar un nuevo dominio liderado por ellas.

También en la oposición levantan polvo

Lo cierto es que cualquiera se siente con los argumentos para pedir la candidatura a Gobernador en 2016 e incluso en la oposición las barajas cada vez se deprecian más.

En el Movimiento Ciudadano, por ejemplo, donde todos preconizaban que le entraría su propietario y dirigente nacional, Dante Delgado Rannauro, ya hay voces que diversifican las posibilidades.

En efecto, en una maniobra inconfesable, el diputado del Partido Nueva Alianza (Panal), Juan René Chiunti Hernández, ha destapado a su afanoso colega, el también diputado Cuauhtémoc Pola Estrada, como posible candidato del Movimiento Ciudadano. Dos cosas llaman la atención: ¿qué hace un diputado postulando al de otro partido y prometiendo su adhesión en caso de que la logre?

Pero hay otros diputados que se muerden las uñas porque lleguen los tiempos y les quede al menos la fama de haber sido candidatos a la gubernatura, además de disponer de recursos extraordinarios que pueden abultar sus cuentas bancarias.

Un ejemplo es el folclórico diputado Renato Tronco Gómez, originalmente llevado a la curul local por el PVEM, representando el distrito XXX, con sede en Coatzacoalcos, luego de ser alcalde en dos ocasiones de Las Choapas.

Sus ansias por convertir los amplios jardines del Palacio Legislativo en potrero para sus caballos, sus chantajes al PRI para que su hermano fuera candidato a la alcaldía y, de esa manera, dominar familiarmente al municipio; su lenguaje de confrontación, sus frecuentes (y nunca castigadas) ausencias en las sesiones del Congreso, además de sus estudios de nivel medio superior, parece que son suficientes como para que algún partido busque en su figura el convencimiento de un amplio sector rural del electorado, que le permita salvar el pellejo ante el INE.

Otro que prácticamente se enfila para lograr ese honrosa (¿u honorífica?) nominación es el único diputado local del Partido Alternativa Veracruzana (AVE), por la vía de la representación proporcional, Francisco Garrido Sánchez, quien ciertamente ha tenido una fuerte presencia mediática, gracias a las comisiones en que participa, particularmente la de Vigilancia, que preside, y a su apertura a responder a los reporteros del tema que les guste.

Este diputado, por cierto, ha sido el más férreo defensor del gobierno de Javier Duarte de Ochoa, ante las declaraciones sobre los turbios manejos de los recursos federales lanzadas por la Auditoria Superior de la Federación. Ni Mauricio Audirac, exsecretario de Finanzas y Planeación (Sefiplan), fue tan tajante en la defensa del manejo presupuestal como este diputado ‘de oposición’.

En fin, que ayer comenzaron los comicios federales intermedios y en poco más de dos meses, ya saldado este trámite, entraremos de lleno al proceso para suceder al gobernador Javier Duarte de Ochoa, aunque todos sabemos que informalmente hace tiempo que comenzó.

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