Lo Calientito

Al asqueroso estilo del exgobernador Fidel Herrera Beltrán, quien en un arranque de locura prolongada ordenó que todo lo que fuera gobierno estuviera pintado de rojo, hasta los calzones de los funcionarios, so pena de ser despedidos, el alcalde panista de Veracruz, Fernando Yunes Márquez, quien se ha hecho famoso por sus modales exquisitos (ha buscado exterminar a las palomas para que dejen de cagarle el zócalo y ordenado la desaparición de gatos en el parque ecológico), a tal grado que ha arrojado aromatizante a las alcantarillas cercanas a sus oficinas o eventos para que no le llegue el tufo del puerto, ha ordenado pintar con el abominable azul panista el edificio del Teatro Francisco Xavier Clavijero, un recinto histórico y cultural de Veracruz, lo que ha generado una multitud de críticas en las redes sociales. Los jarochos temen que pronto el Foro Boca, hoy con estructuras color cemento, también lo pinten de ese color y, en una de esas,  hasta el Castillo de San Juan de Ulúa, usado por el delicado alcalde para tomar protesta. ¡Vaya maldición le ha caído a Veracruz en los últimos 14 años!

Normalmente una administración estatal comienza a hacer los preparativos para la entrega-recepción siete meses antes de que termine su periodo. Esto cuando hay garantía de que el partido político en el poder continúa ahí y los “errores” que se cometan no merezcan siquiera una reprimenda, pero en las circunstancias actuales, cuando el candidato del partido más odiado por el gobierno panista de Miguel Ángel Yunes Linares, Morena, va a la cabeza en las preferencias electorales y no se ve cómo le puedan ganar, las cosas se ponen color de hormiga. Por eso es que el contador Lorenzo Antonio Portilla, Auditor General del Órgano de Fiscalización Superior (Orfis), quien a cambio de impunidad entregó los expedientes de la corrupción de los duartistas, anda desesperado convocando a los titulares de las dependencias del Ejecutivo para que vayan poniendo todo en orden porque el tiempo apremia, y si Miguel Ángel Yunes Linares no logra imponer a su hijo como sucesor, muchos irán a la cárcel por haber abusado, en solo año y medio de estar en el poder, de los recursos públicos además de los negocios que han hecho aprovechando su estancia en el gobierno. La desesperación comienza a hacerse general y a pesar de la calma que aparenta tener sobre este asunto el titular del gobierno, el jefe del clan Yunes, la angustia se ha apoderado de muchos miembros del equipo quienes analizan formas para salir huyendo y ponerse a salvo de lo que parece inevitable. Bien decía el maestro Guillermo Zúñiga Martínez: Los carniceros de hoy serán las reses de mañana.

El candidato de la coalición PRI-PVEM-PANAL a la Presidencia de México lo pudo confirmar durante su presencia el pasado domingo en tierras veracruzanas: solo en Boca del Río, municipio donde estuvo presidiendo un acto proselitista, amanecieron cinco ejecutados en un domicilio donde se encontró también droga. Con el gobierno del panista Miguel Ángel Yunes Linares, Veracruz disparó sus índices delictivos en todas sus formas y mantiene un clima de terror que no lo teníamos ni cuando Javier Duarte estaba al frente de los destinos de la entidad. En su discurso, el candidato Meade lo mencionó con especial énfasis, porque se trata del principal problema que enfrentamos, y lo peor de todo es que no se le ve solución por ninguna parte, al contrario, cada día que pasa son más los crímenes que se cometen; ejecuciones, asaltos que terminan en homicidios, secuestros, extorsiones, robo de autos y, lo más alarmante, robos en el interior de los domicilios hasta donde ingresan comandos de asesinos fuertemente armados, roban lo que quieren, si encuentran jóvenes los violan y si alguien se opone lo asesinan. Ese es el Veracruz que tenemos, ese es el Veracruz que el gobierno del Partido Acción Nacional impuso a través de Miguel Ángel Yunes Linares, que no combatió a los corruptos como lo prometió en su campaña, pero que hace todo lo que está a su alcance (uso de recursos públicos) por imponer a su hijo como sucesor para continuar con este exterminio de paisanos.

Los veracruzanos ya nos acostumbramos a escuchar, en voz del gobernador Miguel Ángel Yunes Linares, las mentiras que nos receta cada domingo al término de su reunión dominical sobre seguridad: esta semana bajó sensiblemente la inseguridad, resultado de los operativos que hemos instrumentado y de las acciones coordinadas del Ejército, la Marina y la Policía Estatal. Detrás de esas declaraciones hay montones de cadáveres regados a lo largo y ancho del territorio veracruzano, despedazados, ejecutados; de veracruzanos privados de su libertad o desaparecidos, de enfrentamientos trágicos entre miembros de bandas delictivas con saldo de civiles muertos, periodistas asesinados y todo un infierno. A los desmentidos que los medios hacen sobre las mentiras que dice el gobernante, él responde que se trata de ataques políticos de sus adversarios, de medios que quieren convenios y no se los dan y reta a los ciudadanos afectados por la delincuencia a que denuncien ante el Ministerio Público todo acto que se cometa en su contra, algo que obviamente jamás sucederá pues la delincuencia o está coludida con las autoridades y no les hacen nada o dejan amenazadas de muerte a sus víctimas para que no los denuncian, con lo que logran con facilidad que los ciudadanos prefieran callar que denunciar. Pero el secretario general de la sección 32 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), Lázaro Medina Barragán, acaba de afirmar, contra los dichos del mentiroso gobernador, que los casos de “levantones”, secuestros y robos a docentes en el estado no han disminuido. “Los levantan, los asaltan, les roban sus automóviles y les hacen cosas como a cualquier elemento de la sociedad. No tenemos un reporte específico porque hay quienes no se atreven a denunciar”. Así o más claro señor gobernador.

Cuando ya todo estaba listo para presentar el show de la detención de uno de los exsecretarios de Finanzas del duartismo, Antonio Gómez Pelegrín, durante su traslado hacia el penal de Pacho que se les pone mal, su salud resintió el impacto de lo que estaba pasando, los encargados de custodiarlo informaron a sus superiores y, tras un ligero análisis del caso, tomaron la decisión de abortar el asunto porque amenazaba con revertirse. Si con el simple hecho de haber filtrado su posible detención hubo reacciones muy fuertes en contra de la medida, toda vez que don Antonio Gómez Pelegrin es un profesionista respetable, estimado en los más altos círculos sociales, si eso terminaba en tragedia el yunismo no se la iba a acabar. En este espacio hicimos una breve reseña del paso de Gómez Pelegrin por la función pública, a lo largo de toda su carrera, lo que habla de un hombre responsable, honesto y leal. Nunca ha llevado una vida fuera de lo normal, fuera de lo que sus ingresos devengados como salario se lo han permitido. Por qué entonces esta canallada del gobierno panista a cambio de simular que se está combatiendo la corrupción, para que el hijo del gobernador, candidato a sucederlo, tenga herramientas que apoyen un discurso de moralizar la administración pública, como su padre lo ha venido haciendo, cuando hay una veintena de rateros que sí saquearon las arcas con miles de millones, a quienes nadie los molesta y que, extrañamente, trabajan para el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares, pese a ser unos verdaderos peces gordos del desmadre duartista. Dieron marcha atrás con Gómez Pelegrín y, al parecer, van por Gabriel Deantes Ramos, antes de que la PGR se los gane… Este sí es rentable electoralmente, no el respetable maestro Antonio Gómez Pelegrín.

El show de la supuesta persecución de los corruptos de la administración de Javier Duarte, piedra angular del discurso de Miguel Ángel Yunes Linares, debe continuar. Tras el aseguramiento del rancho “La Cartuja”, cuyo hecho se publicitó, pagado, en medios nacionales, ahora se procede a la detención y exhibición de uno de los secretarios de Finanzas del duartismo, Antonio Gómez Pelegrín, un conocido y respetado administrador y funcionario público, cuyo nombre no había dado de qué hablar pues se dedicó a la función pública más que al reflector político. Gómez Pelegrín se inició como mano derecha de Juan Maldonado Pereda cuando este fue Secretario General de Gobierno del ahora inexistente Departamento del Distrito Federal en el período del regente Octavío Sentíes Gómez, de 1971 a 1972; después, Maldonado Pereda lograría la alcaldía de Veracruz, donde lo llama como Tesorero de 1973 a 1976. Posteriormente se desempeñó en la Secretaría de la Función Pública y en otros puestos federales propios de la administración. También fue tesorero municipal de Xalapa de 1979 a 1982 con el defeño Carlos Padilla Becerra, fue consultor de los gobiernos de Guerrero y Michoacán en materia de fiscalización del gasto educativo, pero en el puesto que más se recuerda es como Director General Administrativo de la Secretaria de Educación y Cultura, con Juan Maldonado Pereda (1998-2004). En este puesto tuvo contacto con los 19 sindicatos magisteriales que operan en Veracruz, por lo que es reconocido y recordado en esta dependencia. El único error que cometió fue haber aceptado (hombre institucional) la invitación para, a partir del 17 de marzo del 2015, se hiciera cargo de la Secretaría de Finanzas y Planeación, cuando el daño a las arcas públicas estaba hecho. Él solo trató de equilibrar el manejo de las finanzas sin disponer de recursos para su peculio. Hoy habría sido aprehendido y tratado como el peor de los criminales, cuando otros como Fernando Benítez Obeso, Ricardo Sandoval, Carlos Aguirre Morales, Tarek Abdalá, Vicente Benítez, Gabriel Deantes Ramos, Ricardo García Guzmán, Erick Lagos Hernández, Juan Manuel del Castillo y otros muchos más, robaron miles de millones de pesos del erario público y a ellos nadie los molesta. A Gómez Pelegrín, sí, para seguir la simulación, y porque los otros ya pagaron su “derecho de impunidad”.

Por más estiércol que le tiran al ventilador con tal de manchar al morenista alcalde de Xalapa, Hipólito Rodríguez Herrero, los misiles que le lanzan desde el Palacio de Gobierno le hacen lo que el viento a Juárez. Para colaboradores cercanos al alcalde Hipólito Rodríguez, la campaña que se le vino encima con mantas que le cuelgan a cada rato en los pasos peatonales de Xalapa, proviene de la Secretaría de Gobierno, donde su titular, Rogelio Franco Castán, por instrucciones directas del gobernador Miguel Ángel Yunes Linares, las manda a hacer y a colgar con personal que cobra en esa dependencia. Todo lo hacen con la finalidad de desacreditar ante la ciudadanía al alcalde de Morena para que los electores no voten por los candidatos en la próxima contienda, lo que está realmente desfasado toda vez que en Xalapa cuando menos el 60 por ciento de los votantes son morenos por resentimiento en contra de los gobiernos priistas y panistas. Todo el dinero que el gobierno yunista invierte en mantas, los recursos humanos que usa y que cobran en las nóminas oficiales, en algún momento tendrá que ser reportado ante las instancias correspondientes. No imaginamos qué podría pasar si la elección del primero de julio la gana en Veracruz Cuitláhuac García Jiménez, o si por fin se le hace a Andrés Manuel López Obrador, la Presidencia de la República. Los primeros a los que perseguirán y enjuiciarán será a los Yunes del estero. Sigan tirando lodo que, entre más avienten, más crece Morena… ¿no se dan cuenta?

A los señalamientos que recientemente hizo el diario Reforma sobre el involucramiento del Secretario de Seguridad Pública, Jaime Humberto Téllez Marié, con el cartel de los Zetas, lo cual no tuvo una respuesta local inmediata como se esperaba en términos de destituir al funcionario y ponerlo a disposición de las autoridades (la Fiscalía General del Estado) competentes, para ser investigado sobre los hechos que se le imputan, hay que agregar las ejecuciones que a cada rato se siguen produciendo en el estado y que reflejan el grave estado de violencia que se vive en Veracruz, el número uno entre los estados del país, en secuestros. Las dos menores de edad muertas en el municipio de Río Blanco en condiciones extrañas porque fueron abatidas por las balas de policías del Estado, el crimen del periodista de Gutiérrez Zamora, Leobardo Vázquez Atzin, cuya actividad como comerciante al margen de su carrera periodística ha sido motivo de burla de parte de funcionarios del gobierno, y la aparición de cuatro cadáveres en el interior de una bodega del fraccionamiento Valle Real de Xalapa, son hechos que generan más temor e incertidumbre entre la ciudadanía y que hablan por sí solos de la ineficiencia de un gobierno al que no le interesa combatir la delincuencia. Los veracruzanos nos hemos cansado de pedir la intervención del gobierno federal, no es suficiente el envío de soldados y marinos, no, lo que se requiere con urgencia es la presencia de un comisionado de seguridad, quien con su autoridad ponga orden, sin respetar acuerdos o diálogos con el crimen organizado, y empiece a tranquilizar este estado a merced de la delincuencia.

En el último año del atroz gobierno de Javier Duarte de Ochoa, los veracruzanos pensamos que algo peor de lo que estábamos viviendo no podía existir. El final de un sexenio rapaz que solo dedicó sus esfuerzos a saquear las arcas y a usar el poder para hacer negocios; una administración destrozada por la irresponsabilidad del grupito de pandilleros a los que Fidel Herrera impuso como miembros del equipo de gobierno de un auténtico orate como Javier Duarte, con todas las adicciones y perversiones, y con una oficina encargada de la seguridad de los veracruzanos que trabajaba muy de acuerdo con bandas de la delincuencia organizada. Ya había secuestros, extorsiones, cobro por derecho de piso en algunos comercios, pero la violencia no era el problema más fuerte, el más generalizado, y mucho menos el despido masivo de empleados del gobierno, o sea, se podía vivir y se tenía para comer. El coraje contra Javier Duarte y su pandilla era por la forma cínica de robar los recursos públicos, por su exagerada indiferencia hacia sus obligaciones como funcionarios públicos, a su tremenda proclividad por los negocios ilícitos y a la falta de pago puntual a los pensionados. Y como el candidato del PAN, el choleño Miguel Ángel Yunes Linares, se había creado la fama de “duro”, de enemigo de Fidel Herrera y sus secuaces, comenzando por Javier Duarte, y como en calidad de candidato al gobierno ofreció enderezar la nave, comenzando por meter a la cárcel a los rateros, quitarles lo que habían robado y ponerlo en las arcas, además de devolvernos la tranquilidad echando del estado a las bandas delictivas, pues que nos vamos de boca con él. Y a 14 meses y medio de distancia, ya vimos que sí, que peor que con Javier Duarte sí nos podía ir. El yunismo azul corrió a miles de empleados burócratas injustamente, se coludió –como el diario Reforma lo documenta adecuadamente– con las peores bandas de la delincuencia organizada; sembró el terror a lo largo y ancho del territorio veracruzano en un afán enfermizo por heredar el cargo a su hijo y, hasta donde vemos, está dispuesto a lo que sea con tal de salirse con la suya. ¿No que no había nada peor que el duartazgo?... pues ahí tenemos al yunismo azul, peor y, por mucho, de pesadilla.

A diferencia del resto de los gobernadores panistas del país, el de Veracruz, Miguel Ángel Yunes Linares, se ha desmarcado del problema que enfrenta Ricardo Anaya, el candidato de la alianza PAN-PRD-MC a la Presidencia de la República, con la PGR, que lo acusa del presunto delito de lavado de dinero. A las reuniones que el candidato panista en la mira de la PGR ha convocado para definir las estrategias legales a seguir en su defensa, Yunes Linares no se ha presentado, en cambio se ha dedicado a agradecer supuestos apoyos que le ha dado el presidente Enrique Peña Nieto, para obras que se estarán realizando en el estado que gobierna el polifacético político de Soledad de Doblado. Se nota a leguas que Yunes Linares no quiere saber nada de confrontar ni a la PGR ni a Peña Nieto, ya sea por su situación de demandado por delitos como enriquecimiento inexplicable o por la necedad de imponer a su hijo Miguel Ángel Yunes Márquez, como su sucesor. El gobernante veracruzano en este asunto se muestra tal como es, traicionero y desleal, características que en su carrera política le han servido para ocupar importantes cargos y acumular riqueza. Cuando necesitó de Ricardo Anaya hasta lo trajo a dormir en el Palacio de Gobierno, lo comprometió enfrentándolo con César del Ángel Fuentes, para que le reconocieran su triunfo, luego lo empinó con el asunto de su hijo y ahora lo abandona cuando más lo necesita. Cosas de la política a la Yunes Linares.

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